Me atrevo a decir esto porque muchos de mis futuros colegas, solo informamos de las labores públicas de los gobiernos, el presidente, y cosas que se pueden conocer en la sabatina.
Nos hemos convertido en portavoces de los hechos, escuchamos lo que nos cuentan, pero no vamos a comprobar el run – run.
Como Antonio López Hidalgo nos dice: “el periodismo tradicional eran un verdadero periodismo, pues se investigaba lo que nos contaban se comprobaba y de esto se contaba a la ciudadanía”
Los periodistas muchas veces se convertían en infiltrados, en el lugar donde ocurrían injusticias, y se contaba lo oculto para poder dar un giro a problemas sociales, que por el abuso de poder se cometían.
Ahora en pleno siglo veinte, nos encontramos peor informados que cuando no contábamos con la tecnología, podemos dar a conocer muchos problemas que se han tapado con un velo de novia, y así no podemos romper los abusos de poder.
Y si se la encuentra, el temor a represalias o tal vez la falta de pasión a la profesión nos hace actuar como cucarachas al prender la luz…
Pero no pierdo la esperanza de lograr o volver a un periodismo apasionado, el periodismo que buscaba un cambio social, democrático y justo para todos.
Pues las letras son la mejor arma para el cambio social, sin necesidad de sangre.
``La mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino muchas veces la que se da mejor`` Gabriel García Márquez
Autora: Monserrath Pazmiño
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